Crónica Esquí Serre Chevalier (Enero del 2019)

Quiero ser Narvalito Ya quedaba menos y por fin íbamos a descubrir una nueva estación, nuevas pistas y

Quiero ser Narvalito

Ya quedaba menos y por fin íbamos a descubrir una nueva estación, nuevas pistas y vivir una nueva aventura todos juntos. La semana se preveía llena de risas, familia y amigos. ¡Qué semana! Fue mucho mejor de lo soñado, ni siquiera en la carta a los reyes magos habría podido pedir una semana tan increíble como la vivida.

En este viaje se oficializaba el nuevo fichaje de Lupas (aka el temido). Nunca nos pegó más la expresión “vaya tres patas para un banco”. Con respecto al año pasado en Dolomitas tuvimos unas cuantas bajas, pero también contamos con caras nuevas, eso sí, Lerma y Amarkos no podían faltar, mis dos estrellas de esta semana. Desde Bruselas en coche, desde Madrid en furgoneta o en avión, o incluso en trainera desde Bilbao todos nos dábamos cita en Serre-Chevalier.

Apartamentos de lujo, con gran espacio para cenar en grupos, jugar al mus o las palabras e incluso tenían secador de pelo y friegaplatos, que todos sabemos que fregar duele.

Hubo muchos momentos top, el primero de ellos llega la hora de repartir forfaits que van adjuntos a un ticket con código de barras individual e intransferible. Amarkos no pudo reprimir sus ganas de jugar al mus y decidió barajar los forfaits como si de una baraja de cartas se tratase, resumen, no hubo manera de volver a conectar forfait con el ticket correspondiente. Lerma en una de sus brillantes salidas mandó a todos a taquillas a imprimir su ticket de nuevo, un genio, no cabe duda.

Todo el mundo equipado y con su forfait, el primer día no nos recibió con un sol radiante, pero nadie nos iba a quitar la ilusión de morder el polvo. Voy a omitir la descripción de la primera cena dado que sigo digiriendo el chucrut de Marion. El segundo día ya si se dejó ver el sol, y como manda la tradición Amarkos se encargó de enterrar bajo la nieve “las burbujas heladas”. El martes fuimos en autobús a Sestriere, una estación de la Via Lattea. Bien ganada tiene su fama y se entiende porque se escogió como vila olímpica, una estación fabulosa. Italia nos guardaba una sorpresa para el apres esquí, un bar/discoteca a las cinco de la tarde para mover el esqueleto y tomarse unas cervezas. Tanto despliegue de bailes paso factura y algunos querían descansar y dormir en el viaje de vuelta en autobús mientras otros querían seguir la fiesta, perdónanos Tere. Al día siguiente de vuelta en Serre-Chevalier al más bueno de los tres (dicho por la chula) se le ocurrió usar una brida (RAE: una brida o cincho es un elemento de sujeción generalmente empleado para unir cables. Marion: eso que se usa para reparar ruedas de bici) para atar los bastones de nuestro objetivo (Lerma). Cuando se dio cuenta tiro de esa inteligencia que le caracteriza y le cambio los bastones a Javi el loco, otra genialidad del organizador, no cabe duda.

La semana transcurrió entre esquiadas, risas, bridas amenazantes y aprendiendo a bailar el Floss Dance. La tradicional última cena se adelantó al jueves, gozamos de unas fondues y raclettes que deshacían la boca al mismo ritmo que se deshacía el queso. Contamos con un pequeño espectáculo de magia para deleitar al mas joven de la camada, Amarkos, gran aficionado a la cartomagia. La noche del jueves y el viernes entero sin parar de nevar, los que habían venido en coche o en furgoneta ya se temían lo peor, sacar las cadenas a pasear. Aun así, el viernes tocaba desenterrar las burbujas heladas, los mas aguerridos a última hora de la tarde ya sin gente en la estación pala en mano excavamos todo ese paquetón que había caído y nos enfundamos en una guerra de bolas de nieve. Por solidaridad con nuestros compañeros lesionados o que no habían podido esquiar bajamos a la base de la estación para beber el champán todos juntos. Buena gente, buenos momentos y muchas risas durante 7 días.

He pasado una semana de ensueño, y como nuevo miembro del club Narval para los viajes de esquí tengo una ilusión y es: Quiero ser Narvalito, cuando los más veteranos necesiten un relevo para seguir la tradición de las burbujas heladas, me comprometo a que no decaiga en la puta vida. (disculpar el lenguaje, todo se pega menos la hermosura de Amarkos)

Gracias por leerlo y nos vemos en la próxima, un abrazo a todos.

Mario

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