Crónica Baqueira (Febrero del 2018)

Febrero del 2018 El frío ya por fin se ha instalado sobre Madrid. Los montes de la Sierra

Febrero del 2018

El frío ya por fin se ha instalado sobre Madrid. Los montes de la Sierra se asoman tales cabezas canosas (y sabias) detrás de las cuatro torres. Ya se acerca la fecha tan esperada… En breve nos vamos a Vaqueira.

Cada año se elige el mismo destino, más o menos las mismas fechas y la salida se organiza por supuesto desde el mismísimo Narval. Aun así, cada cosecha trae su toque especial.

Viernes por la tarde. En muchos de los rincones de Madrid (o de más allá), se van formando grupos de narvaleros bien cargados para afrontar el frío pirineo y deslizarse por sus pendientes. El maletero cargado, ya estamos listos: arrancan los motores y a por la aventura!

En mi caso, viajo junto a nuestro querido Amarkos, el Cuarentañero y Patricia. Entre risas y música, el tiempo pasa volando. El grupo de Whatsapp también nos tiene entretenidos, y más en el momento en que nos damos cuenta de que no tenemos sitio para cenar… La red de contactos se pone en movimiento y en un pispás de mensajes y llamadas entre Amarkos y Lerma, ya está hecho: se cenará en Unha.

El sábado los despertadores suenan temprano. Abrir los ojos se hace duro… Para los de la cena, sí, pero también para los que no llegaron a tiempo para ella… Se tuvieron que consolar en los bares de Salardu, que son muy acogedores y desde luego mucho mejor señalizados que la ruta de Madrid a Pirineos… (pequeño guiño a nuestros amigos de la “furgo”, sé que no me guardarán rencor jeje)

Ambiente eléctrico en la cafetería del refugio Juli Soler Santaló… Qué nervios, qué ganas… “Subimos a Beret o a Vaqueira? Hará mucho frío? Donde se recogen los forfaits?…” Paciencia narvaleros, Amarkos lo tiene todo preparado y en un santiamén ya estamos todos arriba con tablas y esquís puestos.

Cielo azul, nieve fresca, temperatura ideal: con eso lo resumo todo. Hemos disfrutado como enanos. O quizás aún seamos niños? El caso es que es un lujo esquiar en estas condiciones y más aún con Narval. Disfrutamos esquiando con los unos, cruzándonos con los otros, volviéndonos a juntar con los primeros y así sucesivamente a lo largo de estos dos días de placer. Parece que la estación entera se ha hecho narvalera.

Por la tarde-noche caemos rendidos en el refugio. Bueno, rendidos están como mucho los pies y las piernas. La lengua y los codos siguen ellos en plena forma y las conversaciones llenan el bar del refugio. Y el restaurante. Y de nuevo los bares del pueblo… Para unos los bares modernos, para otros los bares “clásicos”. Como el bar del Refugi Rosta que es mucho más que un bar. Es en realidad… un museo. El PyrenMuseu. Rodeados de tablas de madera, de botas de cuero y de fotografías en blanco y negro de finales del siglo XIX, estamos bien. Venga, un ratito más y ya volvemos a nuestro refugio, sigilosamente para no despertar a los compis que ya se fueron a dormir a las habitaciones.

El día siguiente y guiados por los más expertos, nos recorremos la estación de un extremo al otro, de Beret a Peülla pasando por la Reina, el Pla de Vaqueira, Argulls, Bonaigua… Últimos placeres antes de subirnos al coche. Allí, intercambio de sensaciones. Patricia y Carlos se quedaron satisfechos de su iniciación y seguro les liamos el año que viene para repetir. Amarkos nos llevó a varios de nosotros y casi sin querer por una negra y sobrevivimos, hasta disfrutamos. Pero sobre todo, qué días de buen tiempo y de buena nieve hemos tenido. Según los asiduos del Valle, es algo muy excepcional… Yo no me lo creo, el año que viene repetimos y lo comprobamos.

Para el año que viene, confío en que podamos disfrutar de nuevo de unas condiciones de esquí tan excepcionales y que los que faltaron esta vez (nuestra Presi, los compis del corral, los de las raquetas, los valientes que se tiraron por primera vez por la nieve el año anterior, las familias, nuestro monitor de esquí narvalero, etc etc) puedan apuntarse para aportar nuevos matices a una cosecha que queda por inventar. Os espero chavales.

Ah, y una última cosa. No penséis que lo de Vaqueira con V se debe a la autora de estas líneas. Esto se escribe así porque así lo dijo el loco del pelo blanco. Y allí no entro. Si quieres saber por qué, apúntate el año que viene.

Marion Sanlaville

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