Por Antonio Marcos Vilacides / Julio 2005

Acabo de llegar de mi primer 24 horas 2005, todo bien, en este orden:
16.00 h. Salida.
20.00 h. Llegada y vestirnos de faena.
21.00 h. En el pantalán de Calabardina, Ana, Kike, Jaime y yo.
22.00 h. En el agua; recorrido bonito avistando langostas, morenas, congrios, ermitaños, pulpos, etc. Una pasada de nocturna, 65 minutos de inmersión.
23.45 h. Corriendo al “Pimiento” después de endulzar y ducharnos. Cenamos como sabéis de P. M.
1.30 h. En la plaza de Águilas tomándonos un heladito en “La Yeni”.
2.00 h. Nos planteamos ir a pernoctar a nuestra “Cala favorita”.
2.30 h. Casi, casi enfundados en nuestros sacos con una luna preciosa, y el sonido relajante de las olas.
8.30 h. Las moscas y mosquitos también se despiertan y nos acarician. Un poquito hartos de sus caricias nos levantamos y recogemos.
8.45 h. Camino del desayuno que “Roque”, siempre amablemente, nos prepara. Por supuesto, después aforamos nuestra pasta (no es caro).
9.05 h. En la estación.
9.30 h. En el pantalán. Los cinco al “Montoya”. Inmersión guapa, pero corta por su profundidad.
11.00 h. Intervalo.
12.30 h. Otra inmersión: barcos y cueva de la Virgen.
14.30 h. Endulzar y ducharnos. Camino de una paella rica, rica en “Bartolo”.
16.00 h. Recogida de equipos, despedida de todos los amigos que dejamos en Calabardina y rumbo al Km. 160: “La Cima”. Bocatas riquísimos, que esta vez no pudimos degustar debido a una llamada de trabajo que rompió otro de los lugares que siempre frecuentamos a la vuelta de la zona de Levante y Murcia.
Como veis, muy apretado, pero deseando que llegue el próximo 24 HORAS y que sea otra bomba como este. GRACIAS.
Todo por 100 €, y unas ganas locas de romper con lo cotidiano. ¿Quién da más?

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